Cuidado del casco de fibra
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Cuidado del casco de fibra

Dic 07 Visto 8866 veces
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Cómo reparar las ampollas provocadas por la osmosis, y la forma más adecuada de limpiar el fondo sin dañar el plástico.

El plástico reforzado con fibra de vidrio (PRFV) revolucionó la industria náutica al comenzar a emplearse en la construcción de embarcaciones de todo tipo.

 Rapidez en el proceso de producción, manejo sencillo del material y costos menores permitieron que tener un embarcación, aunque sea pequeña, estuviese al alcance de mucha más gente. Era tal la euforia que muchos predicaban que estaba libre de todo mantenimiento. Sin embargo, con el tiempo los cascos mostraban una serie de ampollas que degradaban el gelcoat hasta romperlo, exponiendo así el laminado de fibra de vidrio a la acción del medio. La responsable de esto no era otra que la osmosis, pero ¿de qué se trata este fenómeno?
La osmosis es el paso de un líquido a través de una membrana semipermeable, que retiene las sales disueltas en ese líquido. Si hay dos líquidos con distinta concentración de sales separados por una membrana, el líquido de menor concentración (llamado solvente) filtrará por la membrana para encontrarse con el líquido de mayor concentración (o soluto). Este fenómeno se detendrá cuando se igualen las concentraciones de sales en los dos fluidos. ¿Y cómo se da esto en la náutica? Muy sencillo: las sentinas siempre presentan agua y son lugares poco o nada ventilados, lo que genera una gran concentración de humedad, es decir vapor de agua sin sales (el solvente). En cambio, el agua donde se navega será el soluto y para que las ampollas se presenten de adentro hacia fuera sólo es cuestión de tiempo.

Ampollas y filtraciones

Para que la embarcación luzca como nueva, un correcto mantenimiento es la única solución. Y los trabajos no son nada complicados: se trata de conservar la sentina libre de agua y suciedad, quitando todo rastro de ellas con esponjas y paños absorbentes después de usar el barco, que si se guarda fuera del agua, mejor. Otra alternativa es pintar el interior (es decir la cara expuesta de la fibra de vidrio) con pintura de gelcoat del tipo isoftálico para evitar que el agua de la sentina dañe la fibra. Pero si las ampollas aparecen del lado externo, se recomienda que la reparación la haga un profesional. Sin embargo, si la zona a tratar fuera pequeña, uno mismo puede meter mano previo asesoramiento.
Primero es necesario quitar el antifouling –si lo hubiese–, antes que el gelcoat. Si se hace todo junto puede ser que contamine la superficie a tratar. Para lograrlo hay que valerse de una arenadora, y luego proceder a un completo lavado del casco. El gelcoat se sacará de la misma forma o con discos de lija, y se le dará al laminado la suficiente rugosidad para asegurar adherencia. Después llega el turno de lavar nuevamente el casco con agua y cloro para eliminar bacterias de la osmosis, una vez por semana durante un mes, y esperar que la humedad disminuya o desaparezca por completo, para lo cual también es importante mantener abierto el interior de la embarcación, incluida la sentina, para una buena ventilación. Efectuado este trabajo, habrá que rehacer las partes dañadas con fibra de vidrio y resina, y luego aplicar una capa pareja de masilla epóxica, a la que ya seca se lijará para emparejar la superficie. Luego se pinta con bituminoso (brea epóxica) para impermeabilizar la zona reparada y otra vez al agua.

Cuidado en la limpieza

Tras el uso de la embarcación, una enjuagada del casco, un trapo húmedo para quitar la tierra y restos de agua ingresada al cockpit, son tareas simples para mantener cuidada la embarcación. Pero si hay que ir más profundo en la limpieza, se debe tener cuidado con los productos a emplear con el fin de no dañar abrasiva o químicamente el plástico, lo que disminuirá su vida útil y hasta podrá afectar la seguridad del barco.
Cuando el gelcoat es nuevo, una simple lavada con agua dulce será suficiente para mantener el brillo y el blanco de fábrica. Pero a medida que el tiempo pasa, la tarea se hace más ardua. En el casco, para remover la marca del agua en la línea de flotación o los rayones negros provocados por las defensas de los muelles, una vez al año habrá que hacer una buena repasada con limpiador cremoso rotulado para uso náutico. Siempre habrá que aplicarlo con un paño humedecido y siguiendo el largo de la embarcación, sin efectuar círculos o dibujos raros: el producto es abrasivo y una mala pasada puede dejar, a la larga, rayones fácilmente distinguibles. No es recomendable, sin embargo, para utilizar en el cockpit, ya que allí la suciedad no suele ser tan brava como la del casco. Con jabón neutro, un trapo, una esponja o un cepillo de cerdas suaves (igual al empleado en el lavado de coches) la tarea estará cumplida. Si existiera una mancha difícil, incluso de grasa o aceite, se le pasará jabón hasta desaparecerla (nunca detergentes de cocina o solventes como acetona o alcohol, porque degradan químicamente el gelcoat). Si lo que se busca es devolverle al plástico la blancura que la exposición solar le quitó, lo mejor es preparar una solución de agua y sal de limón y repasar con un paño hasta que se logre el resultado esperado al cabo de un tiempo, que no será de una tarde ni un día, sino de varios.
Aunque el uso de la lavandina o el cloro no está recomendado, sólo en caso extremo pueden aplicarse, aunque siempre diluidos al 10 por ciento en agua, con un paño y no a baldazos para minimizar el área tratada. Lo mejor para evitar la aparición de hongos es mantener la embarcación seca y ventilada.
Los detergentes comunes de cocina son mala palabra en el ambiente náutico. Para lavar el plástico y quitar manchas, además del jabón neutro se puede emplear el detergente a base de silicona, el mismo usado en el lavado del automóvil. Para finalizar, un encerado del casco ayuda a formar una película que impide la adherencia de suciedad y vida acuática. Esto es recomendado hacerlo al menos dos veces al año, al comienzo y a fin de la temporada en que más se usa el barco, para evitar el uso de agentes agresivos que perjudiquen el plástico.

 

Fuente: Revista - Weekend

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